sábado, 23 de febrero de 2008

cayos cochinos (1)

Por fin!!! Mucha gente nos había hablado de este paraíso perdido en el caribe hondureño. Recuerdo cuando planificamos este viaje, antes de Navidad. Nos parecía tan lejano el momento...y ahora ya ha llegado. La verdad es que el tiempo está pasando volando. No me puedo creer que lleva ya 5 meses en Honduras!!







Honduras tiene dos conjuntos de islas en el Caribe: las Islas de la Bahía y los Cayos Cochinos. Las primeras, entre las que está Roatán, son especialmente conocidas por los amantes del submarinismo. Son más turísticas y caras. Se puede llegar ellas en avión e incluso hay charters desde Milán!! Los Cayos Cochinos son como el hermanito perqueño de las anteriores. Sólo se puede accder a ellas por barco, bueno para ser exactos, en el cayuco de algún pescador.
Y el día ha llegadoooo!!! Hemos venido a pasar tres días a estas islas. Para llegar tuvimos que tomar ayer un avión de Tegucigalpa a La Ceiba y un bus de allí a Puerto Armenia, dormir allá y por la mañana tempranito hemos subido al cayuco del pescador Malaka, que en dos horas nos ha dejado en Chachahuate, una de las pocas islas habitadas. Allí nos hopedamos en casa de Beti, la mujer de Malaka Son gente secilla, muy hospitalaria y con un montón de hijos. Algunos de los mayores han emigrado a USA, otra está en Cuba estudiando medicina y los pequeños están aquí con sus padres. En este cayo el ritmo de la vida se puede definir como del tipo me estáaaas estresaaaandooo. Hay poco que hacer. La mayor parte de los habitantes tiene también casa en tierra firme en la costa. Muchos viven de la pesca y de las remesas que le mandan sus familiares emigrados. Aquí el turismo está muy poco desarrollado; prácticamente sólo venimos los cooperantes a través del boca a boca.
Dormir en una cabaña vale 80 lempiras, 3 euros. Cenar pescado recién sacado del mar cuesta 2 euros. Una excursión en cayuco de 3 horas para visitar otras islas y hacer snorkling vale 4 euros.
En las islas vecinas como Roatán, llenas de resorts turísticos, dormir vale como mínimo 15 euros (que tampoco es tanto) o sea que el abismo de precios es enorme.

El grupito: todos mis amigos trabajan para las Naciones Unidas. Son: Carlos y Cristina brasileños, Luísa, Patricia, Blanca e Isidro, españoles.